Autoconocimiento y autocontrol emocional

¿Cómo mejorar tu inteligencia emocional?


Manejar y fortalecer tu inteligencia emocional es fácil si eres sensible a los cinco elementos fundamentales que suceden cuando interactúas con otros. Los tres primeros: autoconocimiento, autocontrol y motivación tienen relación con el automanejo que le das a estos temas. Los dos restantes: empatía y habilidades sociales, hacen referencia a la forma en que te relacionas con las personas.

Todos los cinco están presentes en la conexión que estableces con otra persona incluso por pocos segundos. Es como conducir, comienzas a mover tus manos, tus pies y estar atento en la vía y lo haces automáticamente. Lo más importante es ser consciente de cada uno de ellos para mejorar nuestras habilidades y ser más asertivos con todas las personas a quienes prestamos nuestros servicios, independiente del grado de emocionalidad que ellas tengan.

Autoconocimiento

Si deseas lograr manejar tus emociones, lo primero que debes lograr es conocerte a ti mismo. Se trata de ser sensible a tus propias emociones y a cómo te comportas en el momento en que las emociones aparecen, por ejemplo cuando experimentas felicidad, tristeza, enfado, miedo, sorpresa, etc.

Las emociones se asocian con uno o varios comportamientos y expresiones como gestos, movimientos corporales, miradas, expresión facial, tono de voz, etc. Si sabes cómo funciona tu cuerpo y también identificas las señales internas, sabrás cómo, por qué y cuánto te afectan, y qué situaciones las provocan, así podrás reconocer cuando las emociones te pueden impedir o facilitar realizar un trabajo o alcanzar tus objetivos.

Para aumentar tu autoconocimiento puedes seguir estos pasos:

  • Haz un listado de emociones positivas y negativas que frecuentemente sientes en el trabajo o cuando enfrentas un desafío particular.
  • Identifica en qué momentos aparecen.
  • Escribe qué reacciones físicas te generan y cuáles comportamientos están asociados a ellas.
  • Identifica si las personas lo notan y si estas emociones te han traído resultados positivos o negativos.

El autocontrol emocional

Una vez que te conoces a tí mismo, puedes controlarte, pero no al revés. Si ya reconoces y aceptas de tus emociones, es clave autorregularte y mantener el control de tí mismo, si lo logras, tendrás la capacidad de controlar tus emociones y evitar que éstas dominen la situación. Los ejecutivos exitosos son aquellos que, entre otras habilidades emocionales, consiguen mantener la calma y la autoconfianza incluso en situaciones críticas.

Gracias al autocontrol emocional, conseguimos que nuestras emociones no nos sobrepasen y nos permiten reducir o eliminar aquellos síntomas físicos o emociones desagradables que pueden perjudicarnos. Recuerda, tener autocontrol emocional no significa «no tener emociones».

Algunos formas que tienes para autocontrolarte son:

1. Lleva un pequeño registro, que puedes realizar cuando experimentes una emoción que te resulta difícil de controlar:
· Elabora una lista que incluya las diferentes circunstancias que te han podido generar una emoción, y trata de identificar la que desencadenó la reacción emocional.
· Trata de explicar el “por qué” se generó esta emoción.
· Razona acerca de la experiencia, trata de aceptarla y comprenderla.

2. Si te cuesta trabajo generar pensamientos y emociones que compensen el malestar que tienes, distráete del mismo, y te será más fácil reducir el estrés que genera. Por ejemplo, puedes salir a tomar un café o abandonar el lugar por unos minutos, hasta que te sientas preparado para afrontar la situación.

3. Las emociones muy intensas pueden provocar que olvides que hay un futuro y que tus acciones van a tener consecuencias, piensa en tu futuro más inmediato y qué estás arriesgando.

4. Utiliza el sentido del humor para bajar la tensión en determinadas situaciones y ayudar a enfrentarlas desde otro punto de vista.

5. Si sabes que vas a enfrentar una situación o momento difícil o incómodo puede ser de utilidad anticipar lo que vas a encontrar y prepararte en cómo vas a responder. De esta forma estarás preparado y será más fácil controlar tus emociones.

6. Sé empático, intenta ponerte en el lugar del otro, de esta forma podrás entender su postura y puedes llegar a una mejor solución para todas las partes involucradas.

7. Determina cuando es un hecho y cuando estás haciendo juicios. Un hecho es un evento comprobable, es algo observable, verificable y objetivo. Un juicio, es tu opinión personal, es tu punto de vista respecto a un conocimiento que se afirma como verdadero sin tener garantía de su validez. Cuida siempre de hacer un perfecto balance y no cerrarte a otros puntos de vista o formas de pensar solo porque no te gustan. Recuerda que estás llamado a pensar siempre en qué es lo que más le conviene a la organización, al propósito superior de la empresa y del equipo para el cual estás trabajando, más allá de tu percepción personal.

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