¿Cómo las ciudades pueden inspirarnos?

Boston un caso real


Un ecosistema según Wikipedia es “un sistema biológico constituido por una comunidad de organismos vivos  y el medio físico donde se relacionan. 1​ Se trata de una unidad compuesta de organismos interdependientes que comparten el mismo hábitat. 2​ Los ecosistemas suelen formar una serie de cadenas que muestran la interdependencia de los organismos dentro del sistema”.

En un mundo donde el espíritu colaborativo y la inteligencia colectiva es una de las claves de la innovación, los ecosistemas son realmente catalizadores del éxito y los “espacios físicos”, son lugares que facilitan estos intercambios personales. Estudios realizados por la Universidad de Bath en Inglaterra, sugieren que los entornos que habitamos o por los que nos desplazamos influyen en nuestras decisiones y en nuestra personalidad, porque nuestros procesos mentales están vinculados al movimiento y a la percepción.

Las ciudades tienen un valor importante en esta ecuación, ya es conocido como organizaciones de alta tecnología, buscan metrópolis donde pueden aprovechar todo el entorno para habitar y desarrollarse en mejores condiciones. En nuestro paso por Boston esta fue nuestra impresión, todo el entorno académico te invita a sumergirte en una experiencia de formación; en la ciudad encuentras más de cien colegios y universidades, además de espacios públicos que te conducen a experimentar un ambiente intelectual.

Este enfoque en la educación da a la ciudad un ambiente juvenil y académico. Tanto los estudiantes como los visitantes pueden disfrutar los inspiradores espacios y museos de universidades de alto nivel, como el MIT y Harvard. Puedes llevar un libro para leerlo en un café cerca de la universidad de Boston y experimentar el ambiente; en realidad no se necesita asistir a una clase para sentirte como un estudiante en la ciudad. Además de ser un centro académico de clase mundial, científicos, investigadores e intelectuales viven y trabajan en Boston, al igual que emprendedores e innovadores dan vida a una escena de start-ups de alto nivel.

La pregunta que vale la pena hacernos es ¿Cómo nuestras ciudades se están preocupando de atraer el talento humano necesario, las tendencias o fuerzas de mercado que re definirán el futuro de las organizaciones? ¿Quién se está preocupando de esto?

 Y si la energía de la ciudad es importante para detonar la creatividad a menor escala, se encuentran los espacios físicos en los cuales trabajamos y pasamos gran parte de nuestro tiempo.

 Diane Hoskins, co-directora general de Gensler, a través de su estudio que buscaba descubrir si un lugar de trabajo puede hacer que los empleados sean más creativos y que las organizaciones completas sean más innovadoras, encontró que la diversidad del espacio es un factor crítico, esto significa crear áreas que promuevan encuentros casuales, como áreas comunales para trabajar o socializar. En este sentido cobra vigencia crear una arquitectura que refleje el mantra y los valores generales de un negocio.  Matthias Hollwich arquitecto de Pennovation Center en Filadelfia, está convencido que un edificio puede ser una herramienta para la ingeniería social y hacer una gran diferencia para las personas que trabajan en estos entornos, en esta medida, los espacios son determinantes para potencializar los comportamientos que queremos que surjan allí.

La segunda pregunta que surge de esta corta reflexión es ¿Cuánto nos estamos preocupando desde las áreas de tanto humano por los espacios físicos en los que habitan nuestros colaboradores? ¿Realmente estos espacios están contribuyendo a que nuestra gente realmente viva una experiencia extraordinaria como colaborador?

 

 


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