Motivación y empatía:

¿Cómo mejorar tu inteligencia emocional?


En un artículo anterior revisamos el autoconocimiento y autocontrol emocional y vimos algunas recomendaciones claves. Profundizaremos en este artículo sobre dos elementos adicionales de la inteligencia emocional.

La motivación:

Es el combustible que nos permite llevar a cabo lo que nos proponemos, es la capacidad para enviar energía en una dirección específica con un propósito específico. Las personas motivadas tienen empuje, dirección y resolución, un deseo de superarse, perseguir un sueño u obtener un determinado resultado.

Te invitamos a responder una o varias de las siguientes preguntas, para lograr tener la motivación interna adecuada. Siéntate en un lugar adecuado, toma papel y lápiz, responde a cada una y luego compartelas con alguien que sea representativo para ti, como un miembro de tu familia o un compañero de trabajo:

  • ¿Por qué haces lo que haces?
  • ¿Por quién haces lo que haces?
  • ¿Cuáles beneficios provees a las personas que usan tus servicios?
  • ¿Cómo impactas a las personas y al mundo a través de la función o profesión que desempeñas?
En la medida que tengas claridad de los beneficios que obtienes o que otros pueden obtener a través de lo que haces, estos elementos se convertirán en un motor para ti y será más fácil mantener la motivación que necesitas para avanzar en tu trabajo.

La empatía:

Implica una apertura personal sin precedentes, se trata de la capacidad de reconocer y sintonizarse con los sentimientos, necesidades, preocupaciones o desafíos de la otra persona y conocer cómo lo afectan.

Puedes lograr ser más empático siguiendo algunas de estas ideas:

  • Escucha para comprender lo que realmente te están tratando de comunicar, sin juzgar el contenido o la forma de lo que oyes, ni a la persona que te habla.
  • Valida con la persona que escuchas que realmente estás captando lo que ella te quiere decir. Escucha sin interrumpir, sin contar tus propias historias relacionadas con lo que te está contando.
  • Busca comprender el origen o el trasfondo de la idea que te están comunicando.
  • Permanece presente 100% con esa persona y no dividiendo tu atención con el teléfono móvil, la computadora o cualquier otro distractor.
  • Observa la expresión facial, gestos y lenguaje corporal de la persona con quien estás hablando.
  • Trata a las personas con dignidad, independientemente de su nivel, jerarquía dentro de la empresa, título académico o tarea que desempeña.

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